Brujas

Brugas, Bélgica

Llegamos a la tercera entrega de una serie de 11 destinos distribuidos en 7 países del Continente Europeo donde les describiré el recorrido realizado junto con mi compañero de vida en nuestro inolvidable viaje de Luna de Miel.

¿Por qué viajar a Brujas es como viajar en el tiempo a la época medieval?

Brujas o Brugge es una ciudad de Bélgica que impresiona a los viajantes porque parece que el tiempo no hubiera pasado por ella. Brugge viene de la antigua palabra escandinava Brygga, que significa “puerto o lugar de amarre”.

Como le pasó a Venecia, gracias a su proximidad con el mar del norte, se convirtió en un importante puerto comercial antes del siglo XV. Posterior a ello, durante varios siglos, Brujas no tuvo el protagonismo que ahora posee y quizás fue ese detalle el que le ha permitido estar tan bien conservada en la actualidad.

El turismo le ayudó a renacer luego de que el quiebre en la actividad mercantil y textil la haya dejado sumida en la pobreza.

Canales de brujas

La razón que nos llevó a visitar Brujas, es que era la oportunidad para sentir el ambiente gótico medieval que sólo habíamos “vivido” en juegos como Skyrim o Age of Empires y que un año más tarde comenzariamos a disfrutar en la serie de Game of Thrones.

Paisajes góticos y medievales.

¿Cómo fue nuestra travesía por Brujas?

Transporte hacía Brujas.

Viajamos a Brujas desde nuestra amada Bruselas y lo hicimos usando el tren ya que no encontramos autobús disponible.

El ticket de tren lo buscamos directamente en la plataforma SNCB Belgian Train y actualmente un boleto de viaje sencillo desde la Estación Norte de Bruselas hacía Brugge ronda los 14€. ¡Si eres menor de 26 o mayor a 65 años aprovecha porque hay muchos descuentos para ti! Por ejemplo el mismo tren te costaría menos de 7€.

Nota: Los países europeos conceden muchos descuentos a los jóvenes que viajan y a los adultos mayores. Deberíamos traer este tipo de beneficios a nuestro querido México. El trayecto dura aproximadamente 1 hora con 15 minutos.

Paseo

¿Dónde hospedarte en Brujas?

Llegamos de noche a Brujas y nuestro hotel estaba prácticamente a unos pasos de la plaza conocida como Grote Markt y al lado de la Torre Belford.

Hicimos check in en Hotel Koffieboontje, un bello y cómodo sitio donde ofrecen habitaciones con desayuno incluido, lo cual es muy atractivo para el viajero. Cuando lo visitamos estaba en remodelación y sin duda en este momento será más confortable. Lo más destacable en él es la ubicación y el precio.

Vista desde el Hotel Koffieboontje.

¿Dónde cenar en Brujas?

Estábamos hambrientos y teníamos ganas de conocer esta ciudad medieval a pesar de que llovía un poco (así es el otoño en Bélgica y los llamados Países Bajos). Dejamos rápidamente nuestras maletas y nos alistamos para salir.

Nuestra intención era encontrar el lugar perfecto para cenar y que estuviera dentro de nuestro presupuesto. En los blogs que habíamos visitado siempre nos recomendaban buscar lugares que no necesariamente estuvieran en las plazas principales.

Fue así que en nuestro paseo nocturno por la calle Steenstraat nos alejamos del centro y encontramos hermosos escaparates con escenarios de motivos navideños donde se anunciaban todo tipo de prendas y muebles; también encontramos la Catedral de Brujas o Sint – Salvatorskathedraal, pero todo estaba cerrado.

Cuando casi perdíamos la esperanza vimos un poco de luz en la calle Zilverstraat y una preciosa fachada de lo que parecía un restaurante de nombre Cafedraal el cual ya estaba cerrado, pero a su lado observamos un callejón que llevaba a una pequeña plaza oculta y al fondo estaba abierto Joey’s Cafe.

Nos acercamos con curiosidad y ¡vaya ambiente el que había adentro! Era un bar con una decoración que asemejaba el de una construcción muy antigua. El lugar estaba a la mitad de su capacidad y sin problema pudimos encontrar una mesa vacía.

Nos sorprendió que no hubiera meseros y pensamos que tardaríamos mucho en ser atendidos. Sin embargo en breve el Barman nos ofreció las cartas y procedimos a elegir una Lasagna memorable y un par de cervezas belgas espectaculares (Tripel Karmelier y Hommel Bier) que fueron servidas en tiempo récord.

Fue entonces que reparamos en que ese sólo barman/mesero estaba a cargo de todoooo el lugar y quizás solo tuviese uno o dos ayudantes en la cocina. Nos impresionó la habilidad de los belgas para manejar un bar y después sabríamos que los holandeses también la poseen. Así fue nuestra velada en Brugge.

Cena en Joey’s Cafe.
Cerveza rubia Belga Tripel Karmeliet.
Escaparates de tiendas en Brujas.

El Campanario o Torre Belford.

La mañana siguiente la aprovechamos desde muy temprano. Nuestra misión era conocer el Campanario o Torre Belford y subir los 365 escalones que nos llevarían a su parte más alta (83 metros).

Normalmente se hacen largas filas pero nosotros las evitamos llegando temprano y además en Otoño la afluencia de gente es menor que en Primavera o Verano.

Los tickets los puedes comprar directamente en la Torre y tienen un costo de 12€ (precios especiales para ciertas edades).

Vale mucho la pena visitar esta joya de Brujas ya que tendrás vistas increíbles de toda la ciudad y la oportunidad de visitar el museo que se alberga en el interior del campanario.

Desde lo alto de la torre Belford.
Vista desde la Torre Belford.

El Museum – Gallery Xpo Salvador Dalí.

Luego del cansancio de bajar de la torre visitamos el Museum-Gallery Xpo Salvador Dalí. Su costo actual es de 10€ (precios especiales para ciertas edades).

Si eres fan de Dalí recomendamos mucho esta visita sin olvidar que cuando estés en CDMX también puedes ver más de su obra en el Museo Soumaya (del cual también tendremos una futura reseña).

Museo Galeria Expo Salvador Dalí

El Grote Markt.

Al salir aprovechamos para dar un paseo por la Grote Markt y disfrutar a nuestro paso de toda la magia que se respira en esta ciudad.

Grote Markt

El delicioso sabor del gofre o waffle belga.

Se hacía tarde y era momento de tomar nuestro transporte de regreso a Bruselas para de allí llegar a nuestro cuarto destino. Sin embargo Brujas, deseaba que aún probáramos sus ricos waffles o gofres y disfrutáramos de sus maravillosas calles y canales.

Waffles belgas.
La magia de Brujas.
Canales, amor, Brujas…

Así llegamos al final de este destino que te transporta a tiempos de caballeros y castillos. En nuestra próxima entrega Viajaleero conoceremos la ciudad de la libertad, adivina cuál podría ser. ¡Nos leemos pronto!

Psss… ya la tenemos por aquí, nos vemos en la siguiente página

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