Praga

Puente de Carlos en Praga, República Checa.

Ha llegado la hora de leer la quinta entrega de una serie de 11 destinos distribuidos en 7 países del Continente Europeo donde les describiré el recorrido realizado junto con mi compañero de vida en nuestro inolvidable viaje de Luna de Miel.

Un poco de lo que es Praga.

Praga es la capital de República Checa que anteriormente junto con la República Eslovaca formaban Checoslovaquia.

Muchísimo tiempo atrás fue la capital de Bohemia y posteriormente lo fue de la desaparecida Checoslovaquia antes mencionada.

¿De dónde viene el nombre de Praga?

Hay dos versiones de donde viene el nombre de Praga: unos dicen que es una palabra eslava Prga, que significa «harina tostada» y otros mencionan que proviene de la palabra checa Prahy, que significa «rápidos», por los rápidos del río Moldava, a cuyas orillas se asienta la ciudad.

La realidad es que no podemos garantizar con exactitud de dónde proviene su nombre.

Los dos conjuntos a las márgenes del río Moldava.

En la edad Media, hacía el siglo XIV la ciudad floreció bajo el reinado del rey Carlos IV quién a través de un puente, “Charles Bridge”, unió los dos conjuntos urbanos que estaban a las márgenes del río Moldava, ambas ciudades hoy son: la Ciudad Vieja y la Ciudad Pequeña.

Arco Peatonal en Praga
Arco peatonal en Praga.

Praga un destino asequible.

Si tuvieras la oportunidad de conocer sólo un destino en Europa y pasar días enteros descubriéndolo, Praga sería una de las opciones más asequibles.

Antes de mi viaje, tuve la oportunidad de charlar con unos entrañables amigos que pasaron 10 días sólo en Praga y disfrutaron muchísimo del destino destacando que gastaron una cantidad económica baja en comparación con otras ciudades europeas, y a pesar de ello gozaron a lo grande.

Cuando tuve la oportunidad de visitar está mágica ciudad, comprobé que todo lo que me habían dicho era cierto.

La mágica Praga.
La mágica Praga.

Como salida de un cuento de hadas es Praga, una ciudad que venció a las garras del comunismo, y que te hace viajar en el tiempo mientras la recorres.

Siga, puede pasar.
Siga, puede pasar.

¿Cómo fue nuestra aventura por Praga?

Transporte hacía Praga.

Llegamos a Praga desde Ámsterdam por tren nocturno de la línea Bahn haciendo escala primero en Oberhausen, Alemania (costo actual aproximado entre 37 € y 57 €, tiempo promedio de viaje entre 2 y 7 horas).

Luego tomando el tren que nos llevaría en definitiva hasta Praga (costo aproximado entre 30 € y 99 € , tiempo promedio de viaje 8 a 10 horas).

Ahorrando una noche de hotel.

Nuestro viaje duró desde la 21:38 hasta las 9:25 de la mañana, pero tuvimos la oportunidad de dormir durante nuestro trayecto en una litera compartiendo camarote con unos turistas procedentes de San Francisco, California con ascendencia china.

Sé que pensarán que es caro este medio de transporte pero cuando la idea es que puedes ahorrar una noche de hospedaje y dormir en un trayecto, el plan ya no suena tan descabellado.

Estación de Tren.

De euros a coronas.

Al llegar a la estación de tren en Praga, lo primero que hicimos fue buscar una casa de cambio para nuestros euros a la moneda local: la corona checa, puesto que en varios blogs que habíamos visitado nos avisaban que podía ser más caro pagar en euros y en muchos lugares no aceptaban pago con tarjetas bancarias.

Coronas Checas.

Dónde hospedarte en Praga.

Tuvimos un problema con nuestro plan de Internet y no logramos ubicar nuestro hotel, por lo cual tratamos de orientarnos, pero esto nos llevó a caminar varias cuadras, maletas en mano hasta llegar a nuestro destino, incluso tuvimos que pedir prestado un mapa en otro hotel para conseguir mayor información.

El caminar tanto por la zona no turística de Praga nos permitió identificar los problemas de limpieza y grafittis en las calles que tiene la ciudad (los cuales me recordaron tanto a los de algunas poblaciones de mi país natal, México).

En perspectiva, recuerdo ese camino como de mucha reflexión y de muchas sorpresas, sobretodo la de la nieve, que comenzó a caer con la delicadeza de una caricia, faltando pocos metros para que llegáramos a nuestro hospedaje.

El hotel donde nos hospedamos era My Hotel Apollon, las paredes de sus habitaciones tienen un diseño sumamente atractivo y bicolor.

Cuando supieron que era nuestra luna de miel nos hicieron un upgrade a una suite especial, lo cual fue fabuloso y agradecimos bastante. En este hotel el desayuno está incluido y es sobrio pero delicioso.

El tranvía en Praga.

Nos instalamos en nuestra habitación, nos aseamos ya que no habíamos podido hacerlo en el trayecto del tren y procedimos a salir a buscar algo de comida ya que casi era media tarde y no habíamos almorzado nada.

En el hotel nos instruyeron sobre el tranvía que podíamos tomar, pero el lenguaje en todo el sistema de transporte era checo, y no había traducción al inglés, así que tuvimos que ser cuidadosos para tomar el tranvía correcto que nos llevaría a la parte central.

Snacks en Praga.

Como han podido saber, a lo largo de nuestros trayectos por Europa decidimos que nuestras comidas fueran bastante sencillas en lugares alejados de glamour, para que nuestras cenas tuvieran un poco más de presupuesto.

Sin embargo, Praga, se dio a la tarea de demostrarnos que se puede comer barato y rico en Bageterie Boulevard, algo así como un McDonald’s, Subway o Burger King “praguense”.

Allí degustamos un delicioso baguette de carnes frías con sus papitas fritas y su bebida refill.

Con el estomago lleno el corazón se puso contento y comenzamos a aguzar el ojo para descubrir las maravillas que el centro de Praga tenía para mostrarnos.

La vida en Praga.

¿Cómo está dividida Praga?

Les cuento un poco de cómo está dividida Praga y por qué el puente es tan importante. Praga está delimitada en cinco zonas: Hradcany o Castillo de PragaMala Strana  o Pueblo PequeñoStare Mesto o La ciudad Vieja,  Nove Mesto o La ciudad Nueva y Josefov  que es el Barrio Judío.

El puente por tanto divide a las dos partes de la ciudad y hace que la percibamos más grande.

Un rico postre en la ciudad.

Primero nos paseamos por Stare Mesto, Old Town o la Ciudad Vieja y allí conocimos un postre que aún seguimos añorando: el Trdelnik.

Siempre he dicho que algún día vendería este postre checo en México y me haría millonaria, hasta que el año pasado pude ir a Coyoacán en CDMX y encontrar un lugar donde lo preparaban delicioso (en un futuro por supuesto que les haré una reseña de Coyoacán), así que mi idea ya ha sido ganada y seguramente no tardará en convertirse en franquicia.

Trdelník y Bombardino.

El Grevin Museum en Praga.

Seguimos paseando por edificios con una arquitectura fascinante, tiendas con bolsos y prendas muy especiales, cafeterías y museos, pero fue entonces que decidimos entrar al Grevin Museum en Praga.

Es un museo de cera donde hicimos un recorrido desde el pasado hasta el presente con personajes emblemáticos de la cultura del mundo.

En la actualidad hay rumores de que el museo cerró o cerrará sus puertas y de hecho no pude encontrar una página directa del sitio, por lo cual pienso que pudo modificar su nombre.

Museos de la marca Grevin se encuentran en París, Seul o Montreal y por eso me parece extraño que el de Praga pueda desaparecer. Si saben algo Viajaleeros, les agradecería me escribieran para actualizar la información.

Marilyn Monroe y su mortal admirador.
Marilyn Monroe y su mortal admirador.
Aquí con nuestro amigo Albert Einstein.

El reloj astronómico de Praga.

Para finalizar la noche nada mejor que disfrutar el espectáculo que ofrece el reloj astronómico de Praga. Se encuentra en la pared sur del Ayuntamiento de la Ciudad Vieja.

Es el reloj medieval más famoso del mundo en el que cuando marca cada hora salen los doce apóstoles a desfilar.

Dice la leyenda que los concejales del Ayuntamiento se encargaron de dejar ciego al creador de tan majestuosa obra para que no volviera a crear algo similar.

Reloj Astronómico medieval de Prague.

Charles Bridge.

En Praga nuestra estancia sería de 2 días, y por eso el día dos de nuestro tour decidimos conocer la otra parte de la ciudad, Mala Strana o Pueblo Pequeño, pero para ello teníamos que cruzar el afamado Puente de Carlos o Charles Bridge.

A lo largo del gran puente pudimos observar personas mostrando sus habilidades artísticas: pintura, canto, etc. pero lo que llamó más nuestra atención fue un hombre demostrando un performance de música usando copas con agua.

Sería difícil externarles a través de la palabra el bonito sonido que produce el arte de “tintinear” varias copas para producir una canción.

Arte en Charles Bridge.

Más adelante te recibe la tradición de la estatua de San Juan Nepomuceno, que dice que si tocas uno de los bajorrelives que se encuentran debajo de la misma, aseguras tu regreso a Praga. Nosotros lo tocamos varias veces por si las dudas, espero la profecía se cumpla ja, ja, ja.

Tocando la imagen de San Juan Nepomuceno para conseguir suerte y regresar a Praga.

Museo de Franz Kafka.

Esa mañana tuvimos la oportunidad de visitar el museo de Franz Kafka.

Cuando estaba en la secundaria mi maestra de Español me obligó a leer algunos capítulos de “Metamorfosis”, uno de sus libros más emblemáticos, les puedo asegurar que no entendí nada e incluso lo considere un mal texto.

Años más tarde mi amiga Tania me recomendó leer “Carta al Padre” y vaya que se derraman muchas lágrimas con esa publicación que es como su autobiografía.

No puedes evitar sentirte identificado con el rechazo de su padre a muchas de sus conductas. Por ello Franz Kafka es un escritor que merece todo mi respeto.

Él no quería que su obra saliera a la luz y por eso no me siento en derecho de juzgarla, pero aún así me quedan las valiosas enseñanzas de alguien que a pesar de la enfermedad pudo encontrar refugio en las letras.

Museo de Franz Kafka.
Museo de Franz Kafka.

La cerveza de los monjes.

Al salir del museo paseamos por la zona y decidimos ir a buscar The Strahov Monastic Brewery o como le decimos nosotros de cariño “el lugar donde hacen la cerveza de los monjes”.

Te recomendamos mucho que subas hasta allá porque las vistas serán envidiables y disfrutarás la comida y bebida que sólo allí te pueden ofrecer.

Degustando la cerveza de los monjes.

El bombardino italiano en Praga.

Al bajar encontramos de nuevo más del delicioso Trdelnik en otro establecimiento, pero ellos tenían adicionalmente una bebida mágica que nos encantó: el Bombardino.

Es una especie de ponche de huevo o rompope, pero con un toque muy particular de panna o nata. No es típica de Praga pero si lo es de Italia, sin embargo cuando intentamos encontrarla en ciudades de ese país no tuvimos éxito.

Despidiéndonos de Praga.

Así culminamos la narración de nuestra aventura por Praga y como ven tiene mucho que ofrecer y no terminarás fácil de descubrirla.

Nos toca pasar a contarte la siguiente experiencia Viajaleero, quédate al pendiente de nuestra próxima entrega ya que te puedo decir que de ese lugar se dice que la gente es fría, sin embargo puedo asegurarte que no se necesita sonreír todo el tiempo para tener un buen corazón y ser un buen ciudadano. Si quieres saber cuál es ese destino pulsa aquí

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