Tan veloz como el deseo.

Tan Veloz como el deseo.
Tan Veloz como el deseo.

Este libro Tan Veloz como el deseo lo adquirí a finales del 2014, en el primer y único viaje que he hecho sola, y lo devoré en menos de una semana.

INFOGRAFÍA TAN VELOZ CÓMO EL DESEO.
INFOGRAFÍA TAN VELOZ CÓMO EL DESEO.

¿Qué es lo bonito de Tan Veloz como el deseo?

Dos factores me atrajeron en su compra:

  • 1) Que lo había escrito Laura Esquivel, la misma que escribió ‘Cómo agua para chocolate’, un hermoso libro que hicieron película y que es una gran obra de arte que mezcla la cocina y el amor y,
  • 2) su nombre y el diseño de su portada, ya que el título de la obra combinaba el poder de la comunicación por medio de la palabra con el erotismo y la imagen escogida no hacía más que demostrarlo (por ese tiempo estudiaba materias de psicología y filosofía que mantenían mi mente demasiado curiosa y en búsqueda constante de información sobre estos temas).

Casi cinco años después lo estoy desempolvando y releyendo para mostrarte un poco de él en esta reseña, y además para descubrir cómo he cambiado con el pasar del tiempo.

El talento de Laura Esquivel.

Te contaré un poco de Laura Esquivel para que te enamores más de su estilo de redacción.

Ella nace en la delegación Cuauhtémoc en la bonita Ciudad de México, por ello sus textos están plagados de referencias al pasado de la capital de nuestro país.

Trabajó en televisión y ello la inspiró a escribir guiones para cine como lo fue el caso de Cómo agua para chocolate que fue todo un éxito comercial.

El realismo mágico en las novelas de Laura Esquivel.

En sus novelas emplea el realismo mágico, que no es otra cosa que construir un mundo ficticio empleando muchas referencias reales.

Según lo que dice Horst Rogmann

“lo atractivo y peligroso de este tipo de estilo, es su afán de presentar la realidad latinoamericana o aspectos de ella como algo mágico y maravilloso, es decir, de no limitarse a realidades literarias sino declarar que éstas reflejan o reproducen una realidad característica americana”.

Combinar por tanto lo cotidiano con la magia de una aventura ha sido el éxito de esta escritora. Sus experiencias y vivencias la han hecho imaginar historias alternativas como la de Tan Veloz como el deseo, narración basada en su padre Julio quien fue telegrafista, y que fungió como su inspiración.

Laura Esquivel
Laura Esquivel
Ciudad de México, Monumento a la Revolución Méxicana.
Ciudad de México, Monumento a la Revolución Méxicana.

La bella historia de Júbilo, el protagonista.

La historia comienza contándote el nacimiento de Júbilo, el personaje principal de esta novela, de ascendencia maya y española, lo fácil que fue para su madre el parto donde él nació, que fue el menor de doce hermanos, la razón de su nombre, lo encantador que fue desde niño, el superpoder que tenía para escuchar y comunicar ideas, ayudar a las personas a expresar sus sentimientos, conectar con la gente y cómo nació su vocación como telegrafista.

Sin embargo desde este primer capítulo te hacen saber que nuestro protagonista no la tendrá fácil y que el futuro le deparó un vida difícil y que terminaría sus días postrado en una cama, viviendo casi en estado vegetal y sin poder comunicarse con los demás.

Un viaje en el tiempo por la Ciudad de México.

Lo increíble del texto es cómo en cada capítulo al viajar por el pasado de Júbilo lo haces inevitablemente por el pasado de México (unos años después de la Revolución Mexicana), todo contado a través de los ojos de un observador distante que parece ser la hija de Júbilo, Lluvia, y que en realidad es nuestra escritora.

Sin previo aviso el texto te arrastra de vuelta hacía una época más contemporánea, algo así como el inicio de este milenio para hacerte descubrir que año con año nuestro país sigue cambiando (y lo seguirá haciendo).

México
México

La historia de amor de Júbilo y Lucha.

Por si ya lo habían imaginado, obviamente hay una historia de amor que se cuenta en las páginas de este libro, entre Júbilo y Luz María Lascuráin, y pues no les voy a negar que fue la típica historia de la niña rica que se enamora del protagonista humilde, pero el desenlace de la misma es más parecido a algunos que conozco en la vida real y la trama por supuesto trae muchísima enseñanza consigo.

La narración de su pasión viene acompañada de descriptivas palabras que te permiten percibir los sentimientos, deseos, arrebatos de los protagonistas a través del fino y sensual lenguaje que la autora emplea para hacerte imaginar.

Momentos íntimos
Momentos íntimos

El villano de la historia.

El amor para valorarse realmente siempre viene acompañado de su contraparte el odio. Por ello en esta historia no podía faltar el villano, Don Pedro, un rico, abusivo, explotador y ratero que le hizo imposible la vida a Júbilo y a otros tantos en la historia.

El secreto en esta novela.

Otro ingrediente que se necesita para que una historia sea realmente buena es el factor sorpresa, el secreto oculto que no es revelado (sorry por redundar), que el lector no se imagina y que una vez que el escritor decide darlo a conocer, “te vuela la cabeza”, te hace atar cabos y de allí sacar tus conclusiones.

Recordando al telégrafo y el poder de las palabras.

El medio de comunicación realmente nunca ha importado, hace muchos años fue el telégrafo y hoy es el Internet.

Como dice la autora: “lo interesante del proceso de la comunicación es que nos permite tomar conciencia de que las palabras que salen de nuestro cuerpo, ya sea en forma escrita hablada o cantada, vuelan en el espacio cargadas del eco de otras voces que ya antes de nosotros las habían pronunciado“.

El telégrafo.
El telégrafo.

A través de Júbilo recordé a mi abuela.

Este libro tocó tanto mi mente, que la noche en que comencé a escribirles esta reseña, algunos mensajes y reflexiones del libro me llevaron a “comunicarme” a través de sueños con alguien que hace años no veía, mi querida abuelita Antonia, y escuchar su voz “tan clarita” como antes de que se fuera, como si nunca se hubiera ido.

Me gusta pensar que la vibración que producía mi abuelita aún sigue conectada a la mía y que mi mente sólo se encargó de ponernos en la misma frecuencia.

Inevitablemente desperté sollozando, pero con lágrimas de felicidad, ¡cuánto la extraño!

Por ello la frase final que Júbilo le dedica en clave Morse a su hija Lluvia me hizo enternecer:

“Querida Chipi-Chipi, la muerte no existe, pero la vida, como tu la conoces, es maravillosa ¡aprovéchala! Te quiere por siempre. Tu papá”.

Abuela mexicana.
Mujer maya de Yucatán.

Espero que esta lectura los haga reflexionar sobre el poder de las palabras. Si quieres leer Tan Veloz como el deseo puedes adquirirlo desde mi link personalizado aquí.

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