Yo, robot

En 1950 Isaac Asimov publicó Yo robot, un libro que condensa una serie de relatos sobre las tres leyes de la robótica.

Libro Yo Robot de Isaac Asimov.
Libro Yo Robot

Las Tres Leyes de la Robótica por Isaac Asimov.

1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.

2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando estas órdenes se oponen a la primera Ley.

3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la primera o segunda Leyes.


Lo interesante del libro es que en las historias que se relatan, a pesar de que los robots son programados para cumplir las tres leyes de la robótica, enfrentan problemáticas desafiantes derivadas del cumplimiento cabal de estas leyes.

INFOGRAFÍA YO ROBOT
INFOGRAFÍA YO ROBOT

La ciencia ficción y su importancia para reflexionar hacía donde vamos los humanos.

Te puedo asegurar que si no has perdido la capacidad de asombro en asuntos tecnológicos y te gusta la ciencia ficción, disfrutaras mucho este compendio.

No lo confundas con la película Yo robot protagonizada por Will Smith, ya que aunque la película si habla de robots, está basada en la obra “Caliban de Isaac Asimov” escrito por Roger MacBride Allen.

Hace años en otro libro que probablemente reseñaré posteriormente, encontré un fragmento escrito por Bernard Pechberry que me hizo reflexionar sobre la situación del hombre en el universo tecnológico y que espero que te haga pensar en la importancia de leer textos como los que aquí reseñamos:

“Esta vez, todo había terminado. Los hombres no realizaban ya ningún trabajo, las máquinas los sustituían por completo. Vivían retirados en sus refugios antirradiactivos y lentamente iban paralizándose, sin fuerza siquiera para procrear. Pero esto no les importaba, puesto que los robots los proveían de todo lo que podían necesitar.

Así los últimos hombres terminaron muy pronto por atrofiarse completamente. Entonces los autómatas los eliminaron tranquilamente. Después de tantos siglos desde que el hombre los creara, esperaban con ansia este momento.

Después, pensaron que al fin podrían descansar. Pero muy pronto se dieron cuenta de que para ello necesitaban servidores. Así, inventaron a los hombres…”

La robopsicóloga Susan Calvin.

Todas las historias están interconectadas entre sí por este enigmático personaje, Susan Calvin, aquella que en la ficción ha visto a los robots desde que no podían hablar, hasta el final cuando se interpusieron entre la humanidad y la destrucción.

Nacida en 1982 y que a la edad de 75 años es entrevistada por un entrevistador anónimo mientras cuenta cada una de las historias que repasaremos a continuación.

Robbie.

En este relato conocemos la historia de Gloria y nuestro protagonista, su robot niñera, Robbie.

Grace Weston y su aversión a los robots.

La madre de Gloria está en desacuerdo de tener al cuidado de Robbie a su pequeña hija, se siente juzgada por la sociedad y además se da cuenta que su hija prefiere pasar tiempo con Robbie en lugar de con otros niños.

Le preocupa que esto le pueda perjudicar en su desarrollo psicosocial.

Por todos los medios la señora Weston madre de Gloria intentaba convencer a George Weston que se deshicieran del robot y lo regresaran a la U.S Robots & Mechanical Men Corporation , sin éxito.

Hasta que un día consigue convencerlo, dejando en lugar de Robbie a un magnífico perro collie.

Una vida sin Robbie.

Cuando Gloria se da cuenta de que Robbie se ha ido se entristece demasiado y deja de hacer sus actividades con la emoción habitual de una niña de su edad (8 años).

Para mi lo que la niña vive es el duelo de la pérdida. El robot se ha vuelto parte de su familia y el hecho de no verlo es como enfrentar la muerte o desaparición de alguien.

Aquí es donde vemos que el ser humano tiene la posibilidad de amar a los de su especie y también a seres inanimados que se sienten con alma.

New York y el desenlace de la historia.

Ante la depresión de Gloria sus padres deciden mudarse a Nueva York tratando de que la niña tenga nuevas distracciones. Sin embargo Gloria piensa que irán a buscar a Robbie y esa es la razón por la que han cambiado su residencia.

En el desenlace de esta primera historia podremos ver en acción la primera ley que un robot lleva impregnada en sus circuitos.

Sentido giratorio.

Es la primera historia donde Gregory Powell y Mike Donovan se hacen presentes relatándonos su aventura con “Speedy”, el valioso robot humanoide SPD-13 que en el planeta Mercurio se ha extraviado mientras iba a recoger selenio.

Speedy en Mercurio.
Speddy en Mercurio.

La misión de rescate de Speedy.

Powell y Donovan saben que deben rescatar al robot porque les proveerá el selenio necesario para generar la energía eléctrica que mantiene la estación funcionando.

Además deberán poner en riesgo su vida en las mortales condiciones que el planeta Mercurio ofrece con el fin de traerlo de vuelta con su misión completada.

A kilometros encuentran a Speedy girando en círculos como si estuviera borracho. Para resolver este problema tendrán que echar mano de las 3 leyes de la robótica y de unos viejos robots enviados una misión antes a Mercurio, mientras el tiempo se les agota.

Razón.

En esta historia el protagonista es el robot QT1, mejor conocido como “Cutie” quien reside en una estación espacial que se encarga de proveer de energía eléctrica a los planetas, incluida la tierra.

Cutie se convierte en un Descartés robótico.

Nuevamente Donovan y Powell serán personajes claves, puesto que se enfrentaran con el reto de que Cutie se ha convertido en un “Descartés robótico” que comienza a preguntarse por su existencia y muestra un total escepticismo de que haya sido creado por los hombres, además de comenzar a idolatrar al Transformador de energía y a considerarse a sí mismo un profeta.

Posteriormente logra convencer a los demás robots de seguirlo y desobedecer a los humanos.

Cutie, el robot que no cree en los humanos.
Cutie, el robot que no cree en los humanos.

El desenlace de Cutie.

Cutie encierra a Donovan y Powell mientras una tormenta solar es enfrentada por la estación espacial y son liberados al final. Ellos descubrirán que a pesar de la conversión del robot se sigue apegando a la primera ley de la Robótica.

Esta historia ejemplifica muy bien la constante batalla entre la religión y la ciencia y vale la pena conocer el desenlace.

Atrapa esa liebre.

En este relato el protagonista lleva por nombre DV-5 o podemos llamarlo simplemente Dave. Es un robot que tiene a su cargo a otros 6 robots conectados a él por medio de sus cerebros positrónicos.

Robots que no trabajaban cuando no estaban bajo supervisión.

En teoría estos robots estaban hechos para trabajar sin supervisión, pero algo no estaba funcionando bien. Los humanos debimos haberlo previsto, ya que en nuestra naturaleza siempre necesitamos supervisión y seguimiento, o ¿eres de los pocos humanos que no lo requiere?

El dúo de Donovan y Powell son los encargados de resolver el problema. Primero pensaron que Dave era un mentiroso cuando éste alegaba que no recordaba nada, pero se dieron cuenta que no.

Cerebro positrónico y cerebro humano.
Cerebro positrónico y cerebro humano.

Por medio de una grabación observaron que cuando no trabajaban los robots subsidiarios marchaban en formación militar.

Al principio creyeron que era una sublevación pero luego se dieron cuenta que no, y al entrevistar a uno de los robots auxiliares de Dave se dieron cuenta que era una orden que recibían de Dave cuando se encontraban en una situación de peligro.

Iniciativa personal fallida.

Donovan y Powell tendrán que probar una vez más a Dave para dar con la causa que le impide hacer todas sus responsabilidades cuando se ve saturado por una situación de peligro.

¡Embustero!

¿Te habrías imaginado la posibilidad de un robot que leyera las mentes?

Bueno este es el superpoder que tenía Herbie o RB-34 antes de terminar como acabo.

Un robot que lee las mentes.

La ya conocida doctora Calvin, el director Alfred Lanning y los expertos en Robotica Peter Bogert y Milton Ashe tienen que averiguar por qué este robot tiene la extraordinaria propiedad de sincronizarse con las ondas de pensamiento ajeno.

Un robot que lee las mentes.
Un robot que lee las mentes

En su búsqueda son engañados por RB-34 diciéndoles la “verdad” que sus oídos desean escuchar.

Susan Calvin, a pesar de su apariencia dura, siente una genuina atracción por el jovial Milton Ashe, y Herbie al poder leer su pensamiento le hace saber que Ashe también está enamorado de ella. Una nueva ilusión se apodera de la doctora y todos llegan a notar la felicidad que refleja.

Bogert de 50 años, anhela ser director de los talleres de la U.S Robots & Mechanical Men Corporation, y por ello se atreve a preguntarle a Herbie si Alfred Lanning de 70 años ha pensado en dimitir.

Herbie le confirma que ya ha renunciado a su cargo, pero esto ocurrirá hasta que resuelva su propia situación y que Bogert será el próximo director.

Una mentira que te haga feliz.

Ashe le confiesa a la doctora Calvin que va a casarse y por ello la pobre doctora se da cuenta del embuste de Herbie.

Por otro lado Bogert también se burla de Lanning por no aceptar resolver el problema desde otra perspectiva y le echa en cara que él será el nuevo director puesto que Lanning ya ha renunciado.

Todo estalla cuando ambas partes van a reclamarle a Herbie, quien ha hecho todo obedeciendo la primera ley de la robótica, nunca dañar a un ser humano y esto también incluye dañar sus sentimientos.

¿Cuántas veces has mentido para evitar afectar a otros como lo hizo este embustero?

Espera a conocer el desenlace de RB-34.

Pequeño robot perdido.

Bogert y Calvin se ven obligados a dejar la tierra para viajar de emergencia a Hiperbase a encontrar a un robot perdido, NS-10 o Nestor.

Perdido entre 63.

Lo complejo de la situación es que físicamente sabían donde estaba el robot perdido, ya que se encontraba entre los 63 que estaban en Hiperbase, sin embargo todos negaban ser el Nestor buscado.

Perdido entre 63.
Perdido entre 63.

En Hiperbase requerían algunos robots diferentes a los normales, la diferencia radicaba en que no tenían impresa completamente la primera ley de la robotica, les faltaba la parte de “por su inacción dejar que un ser humano sufra algún daño”.

Esto lo hicieron para que los robots les permitieran a algunos humanos trabajar con rayos gamma moderados por un corto período de tiempo, ya que los modelos tradicionales constantemente impedían que los hombres llevaran esa acción por considerarlo perjudicial para sus vidas.

El último en ver a Nestor fue Gerald Black, un físico espacial que trabajaba con él, quien acepta haberle dicho “Piérdete” más una sarta de improperios luego de haber discutido con él. Y justo fue lo que hizo Nestor, perderse.

La prueba definitiva.

Susan Calvin y los científicos diseñarán una serie de pruebas a las que someterán a los 63 NS-2 para asegurarse cuál es el Nestor perdido.

Probablemente la propia vida de la doctora este en juego ya que algunos de estos robots no cumplirán cabalmente la primera ley de la robótica.

Evasión.

En esta historia conocemos a Consolidated, un competidor de la U.S Robots, quienes han visitado a la empresa de la que hemos hablado en todos los relatos para pedirles su apoyo para resolver un problema enorme, ya que destruyeron su máquina pensante cuando intentaban construir una nave interestelar.

Cerebro, el solucionador de problemas complejos.

Quien puede ayudar a contestar las preguntas que Consolidated tiene es el “Cerebro”, sin embargo ellos al principio piensan que puede ser una trampa de sus competidores, y posteriormente se dan cuenta que no es así.

Deciden que Cerebro resuelva el problema por partes ya que al menos así pueden cobrarle a Consolidate una jugosa cantidad por el diagnóstico.

Susan Calvin platica con Cerebro (quien seguramente te caerá super bien por su personalidad curiosa como la de un niño, pero sumamente deductiva capaz de resolver problemas complejos) para mencionarle que al hacer los cálculos, cuando llegue a un punto de peligro no se excite, incluso si los resultados significan muerte de los humanos, ya que no tendrá importancia.

La solución de Cerebro… una muerte momentánea.

Un poco contrariado Cerebro indica que la solución es construir una máquina en dos meses, pero cuando finalmente está lista es necesario que alguien la pilotee. Aquí volvemos a ver a Donovan y Powell, quienes serán mandados al espacio por Cerebro para realizar un salto interestelar y morir momentáneamente.

Con esto abren un nuevo capítulo en la historia de la humanidad encontrando la solución para los viajes intergalácticos.

La evidencia.

De todas las historias esta es mi favorita.

Comienza contándonos cómo Susan Calvin se lamenta de la muerte de un hombre, Sthepen Byerley, pero conociendo a la robopsicóloga, sabemos que no es tan fan de los hombres y sin duda este último tendría que haber tenido algo especial para ella.

Byerley el fiscal de distrito con aspiraciones a ser alcalde.

La carrera de Byerley comenzó en 2032 y su campaña para alcanzar una alcaldía se convirtió en la más extraña de las que se vieron.

Es investigado por su rival en la elección, Francis Quinn, y acusado de ser un robot, ya que en todas las apariciones públicas no lo habían visto probar bocado ni mostrarse cansado.

 Quinn y Byerley.
Quinn y Byerley.

Quinn obliga al director Alfred Lanning que haga mayores investigaciones para demostrar la imposibilidad de que Byerley sea un robot, pero en su fuero interno deseando que así sea para acabar con su contrincante.

En todo momento Lanning se ve molesto con la situación.

Pero tiene que hacerlo por el bien de la compañía, ya que había una prohibición de tener robots en los mundos habitados, y sobretodo la corporación nunca ha fabricado robots humanoides.

Tendrían pruebas suficientes para demostrar que nunca los habían creado, pero todo el proceso sería un escándalo para la compañía.

La prueba de Byrley.

Byerley al ser abogado emplea tácticas procesales en la primera conversación que tiene con Lanning sobre este asunto, donde éste último le pide hacer una aparición pública comiendo para alejar la duda que se cierne sobre él de que es un robot.

Sin embargo hábilmente Susan Calvin en su bolsillo tiene una manzana para hacer la demostración en ese momento. Y Byrley la consume con normalidad.

Pero Susan indica que eso no demuestra nada, puesto que está convencida en que de ser un robot humanoide sería una perfecta imitación de las características más evidentes de cualquier ser humano.

Byrley se da cuenta de que Quinn está detrás de todo ese rumor y decide jugar su juego, pero no está confiado del todo.

Esto último podemos notarlo en la conversación que sostiene con John, el hombre paralítico y de rostro con cicatrices que vive con él, quien se asombra al saber que han podido saber que es un robot. Pero Byrley tiene una idea y le pregunta a John si será posible que la lleven a cabo.

El desenlace de la historia.

Quinn no se detiene en su lucha por opacar el nombre de Byrley y que no gane la elección. La gente comienza a desaprobarlo, hasta que una semana antes de la elección ocurre algo que demuestra que Byrley no es un robot. Un hombre lo insulta en público y Byrley lo abofetea.

Todos están de acuerdo que esto es la prueba definitiva de que Stephen es un hombre puesto que un robot jamás podría dañar a un ser humano. La propia Susan lo acepta.

Al final Byrley fue un excelente alcalde e incluso siguió escalando en puestos. Pero en retrospectiva, piense entonces amable lector, si existe alguna prueba de que Stephen Byrley era un robot. Vuelva a la escena de la bofetada pública y allí encontrará la respuesta con mucha imaginación.

Un conflicto evitable.

La última de las historias que narra Susan Calvin ocurre en un mundo utópico, donde las máquinas controlan una región planetaria cada una y en política un coordinador humano como Stephen Byrley coordina toda las regiones.

Es entonces cuando algo comienza a perturbar la perfección de los resultados que los robots ofrecen.

Por ello Byrley convoca a Susan Calvin para que le ayude a analizar la situación que puede carecer de importancia o quizás sea el principio del fin de la Humanidad.

La destrucción de la humanidad.
La destrucción de la humanidad.

En su conversación analizan cómo cada período del desarrollo humano ha tenido su conflicto y la mayoría de las cosas se han resuelto por si solas, casi como un susurro, lejos de hacerlo por la fuerza.

También analizan las conversaciones que ha tenido Birley con cada uno de los cinco vicecoordinadores regionales, puesto que Stephen piensa que a las máquinas se le han suministrado datos erróneos y que la perturbación es humana y no robótica.

Al preguntarle a las máquinas sobre el problema indican que “el problema no admite explicación”.

Finalmente lograron entender de alguna manera quien está causando el conflicto, al final lo que si es seguro es que la Humanidad nunca ha tenido control de su destino ni de su futuro.

Mis conclusiones sobre Yo, Robot.

El maravilloso texto de Isaac Asimov requiere mucho análisis y encierra en cada una de sus hojas las posibilidades futuras que tiene la humanidad de progresar gracias a las máquinas.

El futuro de la humanidad.
El futuro de la humanidad.

Si, las máquinas, aquellos entes que creamos con nuestra inteligencia, y que nos ayudarán a potencializar nuestros esfuerzos y si todo sale bien; llevarán al homo sapiens tan lejos como se pueda, en un universo lleno de posibilidades.

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